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La miopía: causas, prevención y tratamientos

27 de abril de 2024 · 6 min de lectura

Gafas de vista sobre un portátil

La miopía es un problema de visión que se caracteriza por la dificultad para ver los objetos lejanos con claridad. Las personas con miopía suelen tener una visión borrosa o desenfocada cuando intentan enfocar objetos que se encuentran a cierta distancia: la pantalla del instituto, el tráfico al conducir o la televisión desde el sofá.

A nivel anatómico, la miopía se produce cuando el globo ocular es ligeramente más alargado de lo normal o cuando la córnea tiene una curvatura demasiado pronunciada. Esto hace que la luz se concentre delante de la retina en lugar de hacerlo exactamente sobre ella, y por eso la imagen llega desenfocada.

¿Por qué aparece la miopía?

La miopía tiene un componente genético importante: si uno de los dos progenitores es miope, la probabilidad de que el hijo también lo sea aumenta. Pero no es el único factor. El estilo de vida juega un papel cada vez más decisivo, y los estudios recientes apuntan que la combinación de poca luz natural y mucho trabajo de cerca acelera la aparición y la progresión de la miopía, sobre todo en edad infantil.

  • Factores genéticos: antecedentes familiares de miopía.
  • Exceso de tiempo frente a pantallas y actividades de cerca (lectura, móvil, videojuegos).
  • Poco tiempo al aire libre durante la infancia: la luz natural es protectora.
  • Mala iluminación o posturas incorrectas al leer o estudiar.

Síntomas que te pueden alertar

  • Visión borrosa al mirar de lejos, pero nítida de cerca.
  • Necesidad de entrecerrar los ojos para enfocar mejor.
  • Dolor de cabeza frecuente, sobre todo al final del día.
  • Fatiga visual al conducir, ver la televisión o seguir una clase.
  • En niños: sentarse muy cerca de la pantalla o fruncir el ceño al mirar la pizarra.

¿Cómo prevenir la miopía?

Aunque la miopía no se puede prevenir por completo, hay medidas que pueden reducir el riesgo de desarrollarla o frenar su progresión:

  • Mantener una buena higiene visual: descansa la vista cada cierto tiempo cuando realices actividades que requieran un esfuerzo visual prolongado, como leer o usar dispositivos electrónicos.
  • Aplicar la regla del 20-20-20: cada 20 minutos, mira un objeto a unos 6 metros (20 pies) de distancia durante 20 segundos.
  • Hacer ejercicios oculares: movimientos oculares específicos y ejercicios de enfoque para reforzar los músculos oculares.
  • Mantener una distancia adecuada al leer o usar pantallas: entre 35 y 40 cm como mínimo.
  • Pasar más tiempo al aire libre, especialmente en el caso de los niños: se recomienda una media de 2 horas al día con luz natural.
  • Llevar una alimentación equilibrada: alimentos ricos en vitaminas A, C y E, así como ácidos grasos omega-3, contribuyen a mantener una buena salud ocular.

¿Cómo se trata la miopía?

Existen diferentes opciones de tratamiento para la miopía, dependiendo de la gravedad y las necesidades individuales de cada persona:

  • Lentes correctoras: las gafas o las lentes de contacto son la opción más habitual. Ayudan a enfocar la luz correctamente sobre la retina y mejoran la visión de forma inmediata.
  • Lentes de control de la miopía: diseños especiales (gafas y lentillas) que no solo corrigen, sino que frenan la progresión en niños y adolescentes.
  • Ortoqueratología (Orto-K): lentillas rígidas que se llevan de noche y moldean la córnea para ver bien de día sin corrección.
  • Cirugía refractiva: técnicas como el LASIK o el PRK corrigen la miopía de forma permanente modificando la forma de la córnea. Siempre con estudio previo en una clínica oftalmológica.
  • Lentes intraoculares: en casos de miopía magna o cuando la cirugía láser no es recomendable, se pueden implantar lentes dentro del ojo para corregir la visión.

La miopía infantil merece una atención especial

En los últimos años la miopía infantil ha aumentado de forma muy notable, y actuar pronto es clave: cuanto antes se detecte y se controle, menos riesgo hay de que evolucione hacia graduaciones altas, que se asocian a más problemas oculares en la edad adulta.

Si tu hijo o hija se acerca mucho a las pantallas, entrecierra los ojos o se queja de que no ve bien la pizarra, pide cita para una revisión. En la óptica haremos una evaluación completa y te explicaremos todas las opciones de control disponibles.

Es importante consultar a un especialista para determinar el mejor tratamiento para cada caso de miopía. El profesional evaluará la gravedad y las necesidades individuales de cada paciente antes de recomendar la opción más adecuada. Y recuerda: ningún artículo (¡ni este!) sustituye una revisión visual en persona.

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